Introducción
Cuando un padre dice: “Mi hijo no me escucha.” la primera pregunta no debería ser: “¿Cómo hacemos que obedezca?”
Primero conviene mirar qué instrucción está recibiendo.
No es lo mismo decir: “¡Compórtate!” que: “Camina a mi lado.” No es lo mismo: “¡Prepárate!” que: “Ponte los zapatos.”
Una instrucción clara no garantiza que un niño vaya a estar de acuerdo ni que siempre vaya a cumplirla inmediatamente. Pero sí reduce una fuente de confusión: no saber exactamente qué espera el adulto.
Paso 1: consigue su atención
No necesitas exigir contacto visual rígido. Necesitas que la comunicación llegue.
Si el niño está en otra habitación, mirando una pantalla o jugando intensamente, gritar una instrucción desde lejos puede no ser suficiente.
Acércate. Di su nombre. Espera alguna señal de que te ha escuchado. Entonces da la instrucción.
Ejemplo
En vez de: “¡Carlos, guarda eso!” desde la cocina. Acércate: “Carlos.” espera. “Pon los carros en la caja.”
El CDC incluye obtener la atención del niño como uno de los primeros pasos al dar indicaciones claras.
Paso 2: di exactamente qué debe hacer
Evita palabras que describen una idea pero no una acción: compórtate, sé bueno, apúrate, ordena eso, haz caso.
Pregunta: “¿Qué conducta quiero ver?”
En lugar de:
“No corras.” puedes decir: “Camina a mi lado.”
En lugar de:
“No hagas desastre.” usa “Pon los marcadores en la caja.”
La instrucción explica qué hacer, no solamente qué dejar de hacer.
Paso 3: una instrucción a la vez
“Vístete, lávate los dientes, coge la mochila y ponte los zapatos.”
Eso son varias instrucciones. Un niño pequeño puede empezar la primera y olvidar las demás.
Divídelo: “Ponte la camiseta.” Después: “Ahora pantalón.”
Cuando una secuencia ya está aprendida, puedes pasar parte de la responsabilidad a una lista visual.
Paso 4: no preguntes si no existe elección
“¿Quieres bañarte?” es una pregunta. Si responde: “No.” pero el adulto realmente había decidido que el baño ocurriría, empieza una lucha creada por la forma de la frase.
Mejor: “Es hora del baño.”
Y si quieres ofrecer autonomía: “¿Quieres llevar el barco o el vaso?” La elección está dentro del límite.
Paso 5: utiliza un tono firme, no amenazante
No necesitas sonar enfadado para que una instrucción sea real.
Si el patrón familiar es: 1. pedir con voz normal; 2. repetir; 3. repetir; 4. suplicar; 5. gritar; 6. finalmente actuar, el niño puede aprender que los primeros cinco pasos no son la señal definitiva.
La meta es reducir esa escalada.
Paso 6: deja tiempo para empezar
Después de una instrucción, espera. No llenes inmediatamente el silencio: “Te dije…” “Vamos…” “Ahora…” “¿Me estás escuchando?”
Procesar una indicación y cambiar de actividad requiere un momento. No existe un número exacto de segundos válido para todos. La idea es evitar repetir antes de que haya tenido oportunidad real de iniciar.
Paso 7: da seguimiento
Dar una buena instrucción no significa decirla una vez y desaparecer.
Si no comienza, vuelve calmadamente. Puedes confirmar: “¿Qué te pedí?” O ayudar con el inicio: “Empieza guardando estos dos.”
Según la situación, puede haber una consecuencia relacionada. Lo importante es que el seguimiento sea predecible.
¿Qué es feedback descriptivo?
Después de una conducta útil, en lugar de decir solamente: “¡Buen trabajo!” puedes describir: “Empezaste a guardar cuando te lo pedí.” O: “Recordaste poner la mochila en su lugar.”
Eso indica exactamente qué funcionó.
Ejemplos completos
Situación: jugar dentro de casa
En vez de: “¡Compórtate!” usa: “La pelota se queda en el piso.”
Situación: comida
En vez de: “Deja de molestar.” usa: “El vaso se queda sobre la mesa.”
Situación: salida
En vez de: “¡Vamos, vamos!” usa: “Ponte los zapatos.”
Situación: hermanos
En vez de: “¡Sean buenos!” usa: “Habla sin pegar. Si necesitas espacio, aléjate.”
¿Y si entiende perfectamente pero dice que no?
Una instrucción clara no elimina límites. Después de confirmar que la indicación es comprensible, apropiada y posible, el adulto mantiene la expectativa.
Puede ofrecer ayuda, elección limitada o consecuencia lógica dependiendo de la situación. Lo que evita es convertir cada negativa en un debate de veinte minutos.
Instrucciones apropiadas para la edad
Una buena instrucción también tiene que ser posible. El CDC recuerda que no poder hacer algo no es lo mismo que desobedecer.
Por ejemplo, pedir a un niño de dos años que “organice todo el cuarto” probablemente supera la claridad de una sola instrucción.
Errores frecuentes
- Hablar desde otra habitación: Puede que la instrucción ni siquiera llegue bien.
- Usar una pregunta falsa: Crea una elección que no existe.
- Dar cuatro acciones: Aumenta la carga de memoria.
- Repetir inmediatamente: No da tiempo a empezar.
- Gritar como seguimiento: Enseña que el grito es la señal importante.
- Pedir algo que todavía no sabe hacer: Primero hay que enseñar la habilidad.
Para probar esta semana
Escoge una sola situación repetida. Durante siete días practica: 1. atención; 2. una instrucción; 3. espera; 4. seguimiento.
No intentes mejorar “obediencia” en general.
Fuentes y referencias
- Steps for Giving Good Directions— Centers for Disease Control and Prevention
- Dar instrucciones— CDC en español
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Contenido elaborado por:
Ariana
Educadora para padres y familias
Acompaño a madres, padres y cuidadores hispanos a organizar rutinas, establecer límites, manejar transiciones y mejorar la convivencia en casa mediante orientación educativa 1 a 1.
